Si te gusta el matcha latte o quieres probarlo en repostería, el matcha culinario es el que tiene más sentido. Este procede de Japón y está elaborado con té verde molido hasta conseguir un polvo fino y verde.
¿Por qué culinario?
Está pensado para mezclarse con otros ingredientes. Su sabor vegetal y umami se aprecia en bebidas con leche, batidos, cremas y bizcochos, donde necesitas que el té no desaparezca entre el resto de sabores. Es distinto del matcha ceremonial, que se suele elegir para beber batido solo con agua.
Cómo usarlo sin grumos
Empieza tamizando una pequeña cantidad de matcha. Mezcla con un poco de agua caliente, pero no hirviendo, y bate hasta conseguir una pasta lisa. Después añade más agua o leche. Para repostería, mezcla primero el polvo con los ingredientes secos para que se reparta mejor.
Algo importante
El matcha no se prepara en un infusor ni se cuela como el té de hoja: el polvo se consume suspendido en la bebida. Contiene cafeína. Conserva la lata bien cerrada, lejos de la humedad y el calor para proteger su aroma y color.















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