Las hojas de salvia blanca y las flores de lavanda tienen historias muy distintas, pero sus aromas se entienden bien juntos. Aquí la parte más verde y seca encuentra una nota floral que suaviza la mezcla, sin quitarle su carácter vegetal.
Dos plantas, dos maneras de perfumar
La salvia blanca se asocia a prácticas de sahumado en distintas tradiciones indígenas de Norteamérica. La lavanda, por su parte, tiene una larga historia en jardines, jabones y preparaciones aromáticas del Mediterráneo. Juntas dan nombre a una variedad que combina dos universos muy diferentes sin perder la personalidad de ninguno.
Así se percibe el aroma
Al carácter terroso y herbal de la salvia se une una nota de lavanda fresca, con una dulzura discreta. Si te gustan la lavanda o el romero, pero también te llaman la atención los inciensos de sahumado, aquí tienes un punto de encuentro interesante.
¿La prefieres frente a la salvia sola?
Si ya conoces la Salvia Blanca por separado, aquí notarás una diferencia interesante: la lavanda aporta una faceta floral y más suave. Puedes reservarla para un rato de lectura, después de ventilar, o para acompañar tu práctica personal de meditación.
Cómo utilizarlo
Coloca una varita en un portainciensos firme y resistente al calor, con espacio para recoger la ceniza. Enciende el extremo recubierto, espera unos segundos y apaga la llama; deja que continúe la combustión sin llama en una estancia ventilada.
Características
- Marca y colección: Tribal Soul.
- Variedad: Salvia Blanca y Lavanda.
- Formato: varitas de incienso en paquete de 15 g.
- Elaboración: varitas enrolladas a mano.
- Origen: India.
Precauciones
Mantén el incienso alejado de cortinas, papeles y otras superficies inflamables. No lo dejes encendido sin vigilancia ni al alcance de niños o mascotas. Evita inhalar el humo directamente y asegúrate de que la brasa esté apagada antes de retirar la ceniza.









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