El benjuí tiene algo muy particular: pertenece al mundo de las resinas, pero su aroma tradicional recuerda más a un fondo cálido de perfumería que al humo seco que mucha gente asocia con el incienso.
Un clásico de la perfumería
El benjuí se obtiene tradicionalmente de árboles del género Styrax. Su olor balsámico, con recuerdos dulces y avainillados, ha hecho que sea apreciado desde hace mucho tiempo en perfumes y preparados aromáticos. Esa referencia olfativa ayuda a entender por qué el benjuí suele gustar tanto a quienes prefieren los aromas cálidos.
¿En qué se diferencia de otras resinas?
Mientras el olíbano suele asociarse a matices más secos y frescos y la mirra a un fondo terroso y amargo, el benjuí destaca por su faceta cálida y redonda. Si te gustan las notas de vainilla, maderas suaves y bálsamos, seguramente te apetecerá descubrir esta familia.
Eso sí, no es una vela perfumada: se utiliza como resina sobre carbón y habrá humo durante la combustión. Es mejor empezar con una cantidad pequeña para apreciar el aroma.
Presentación y utilización
La lata contiene 50 g de resina aromática Benjuí. Coloca carbón adecuado en un incensario resistente al calor; una vez encendido y preparado, añade un poco de resina. Ajusta la intensidad progresivamente y no utilices soportes de madera ni bandejas decorativas que no estén diseñadas para brasas.
Durante su uso, mantén la estancia ventilada y el quemador vigilado. No toques el carbón ni vacíes los restos hasta que estén totalmente apagados y fríos.



















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