La lavanda tiene muchísimos seguidores porque funciona en momentos muy distintos. Puede acompañar una tarde de lectura, el dormitorio antes de acostarte o simplemente un rato de casa en el que te apetece volver a un aroma conocido.
Un clásico que no necesita inventarse nada
Si te gusta la lavanda, esa es la razón principal para elegirla. El tarro de vidrio con tapón de corcho queda sencillo y bonito y ayuda a conservar la vela protegida cuando no la utilizas.
Pequeña, pero con muchas horas por delante
La vela contiene 120 g de cera de soja y ofrece unas 20 horas de combustión aproximada. Perfecta si te gusta ir alternando aromas y no quieres un formato enorme.
Cómo disfrutarla
- Colócala sobre una superficie plana, estable y resistente al calor, lejos de corrientes de aire.
- En el primer encendido, deja que la superficie de cera se funda de forma amplia y uniforme antes de apagarla; ayuda a evitar que se forme un túnel alrededor de la mecha.
- Antes de volver a encenderla, comprueba el estado de la mecha y retira con cuidado la parte carbonizada si es necesario.
- No la mantengas encendida más tiempo del recomendado en la etiqueta y apágala si la llama se vuelve demasiado alta o produce humo.
- Deja que la cera se enfríe completamente antes de mover el recipiente.
Características
- Contenido: 120 g.
- Cera: soja.
- Fragancia: 3%.
- Recipiente: vidrio con tapón de corcho.
- Tiempo de combustión aproximado: 20 horas.
- Medidas: 7×5,5×5,5 cm.
- Origen: China.
Cuidados y precauciones
Nunca dejes una vela encendida sin vigilancia. Manténla fuera del alcance de niños y animales, alejada de cortinas, papeles y otros materiales inflamables. No muevas el recipiente mientras la cera esté líquida o caliente y evita colocarlo sobre superficies sensibles al calor. Sigue siempre las advertencias de seguridad de la etiqueta y deja de utilizarla cuando quede muy poca cera en el fondo.









