Lo primero que llama la atención es el nombre: Sangre de Dragón. Suena a leyenda, pero procede de una realidad botánica muy curiosa: durante siglos se ha llamado así a distintas resinas rojizas obtenidas de ciertos árboles. Ese pasado explica por qué aparece tanto en la historia del incienso y en diferentes tradiciones de sahumado.
Un incienso con carácter resinoso
La inspiración olfativa de Sangre de Dragón se mueve en la familia de los aromas intensos, cálidos y resinosos. Si siempre eliges jazmín o rosa, notarás un cambio de estilo: aquí lo que atrae no es una flor delicada, sino un carácter más oscuro y de fondo aromático.
Es importante distinguir esta variedad de una resina suelta para quemar en carbón. Son varitas de incienso masala, listas para utilizar con un portainciensos. El nombre no permite asegurar qué resinas concretas lleva la fórmula ni que contenga resina pura de una especie determinada.
Tradición e inspiración
En muchas prácticas simbólicas, la Sangre de Dragón se ha relacionado con la fuerza y la protección. Puedes mantener ese significado personal si te gusta, o elegirla simplemente por la curiosidad de probar una fragancia resinosa diferente. No es necesario atribuirle poderes para apreciar su historia.
En la caja: 12 varitas, 15 g en total. Enciende la punta de una varita, apaga la llama y deja que arda lentamente en un soporte estable y resistente al calor. Ventila la estancia, no inhales el humo y aléjala de niños, animales y materiales inflamables. Nunca la dejes sin vigilancia.










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