Hay portavelas que decoran por el color y otros que lo hacen simplemente por el material. Aquí manda la piedra: redondeada por la naturaleza, trabajada a mano y con una cavidad para colocar una vela de té.
Una forma muy sencilla de añadir piedra a la decoración
Puede quedar genial junto a madera, plantas, cerámica o en un baño con materiales naturales. Encendido aporta un punto de luz pequeño; apagado sigue funcionando como una pieza pétrea con bastante presencia.
Cada piedra llega con su propia forma
Las medidas son aproximadas porque se parte de piedra natural de río. Las diferencias de tono, contorno y textura no son defectos, sino parte de lo que hace especial cada unidad.
De piedra de río a portavelas, a mano
Cada pieza se selecciona y trabaja artesanalmente en Indonesia. La piedra conserva su forma, textura y pequeñas irregularidades naturales, de modo que el portavelas que recibes no será una copia exacta de otro.
Cómo utilizarlo
- Coloca una vela de té compatible que encaje de forma estable y sin forzar el soporte.
- Sitúa el portavelas sobre una superficie plana, firme y resistente al calor.
- Comprueba que haya espacio libre alrededor y por encima de la llama antes de encender.
- No muevas el portavelas mientras la vela esté encendida o el material siga caliente.
Características
- Material: piedra de río natural.
- Capacidad: 1 vela de té.
- Medidas aproximadas: 10x10x7 cm.
- Acabado: natural, tallado a mano.
- Cada pieza presenta variaciones propias de la piedra.
- Fabricación: Indonesia.
Cuidados y precauciones
Cuando esté frío, retira los restos de cera con cuidado y limpia la piedra con un paño suave ligeramente humedecido; evita productos agresivos. Nunca dejes una vela encendida sin vigilancia. Mantén la llama lejos de niños, animales, cortinas, papel, plantas secas y otros materiales inflamables. Deja enfriar completamente la pieza antes de tocarla, moverla o limpiarla.


















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