Si te gustan los portainciensos que también son una pieza decorativa, fíjate en esta Hamsa. No es la típica tablita estrecha: su silueta de mano y sus colores hacen que destaque incluso cuando no tienes incienso encendido.
Una Hamsa con los siete chakras
La mano Hamsa aparece desde hace siglos en distintas tradiciones del Mediterráneo y Oriente Medio. En esta versión se combina con los colores asociados a los siete chakras, un elemento simbólico muy presente en las prácticas de yoga y meditación. Puedes elegirla por ese significado o simplemente porque te encanta el diseño.
De esteatita y con tamaño generoso
Está hecha de esteatita, también llamada piedra jabón, un material de tacto suave y aspecto mineral. Mide aproximadamente 18 × 15 × 1,2 cm, por lo que tiene más presencia que los pequeños soportes Hamsa. El dibujo y las variaciones propias del acabado hacen que resulte especialmente bonita sobre una cómoda o una mesa auxiliar.
Para tus varitas favoritas
Utiliza el orificio destinado a la varita y comprueba que esta quede bien sujeta e inclinada hacia la zona del soporte. Pon la pieza sobre una superficie plana y resistente al calor; la ceniza puede caer fuera según la longitud y la inclinación de la varita, así que conviene proteger la mesa.
Cuando se haya apagado por completo, retira la ceniza con suavidad y pasa un paño seco o ligeramente humedecido. Evita los golpes y los productos abrasivos.
Importante: no dejes el incienso encendido sin vigilancia, ventila la estancia y mantenlo alejado de cortinas, niños y animales.












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