La variedad Vainilla Francesa destaca por su perfil dulce y cremoso. No es un aroma de hojas verdes ni de resinas secas: está pensada para quienes prefieren perfumes acogedores, con un aire de repostería suave, sin tener que recurrir a una vela perfumada.
Vainilla, pero en formato incienso
Aunque recuerde a la vainilla de un perfume o un postre, sigue siendo un incienso de combustión. Su fragancia se percibe acompañada de la nota propia del humo, algo a tener en cuenta si nunca has probado conos. Si te gustan las variedades dulces, puede ser una buena alternativa al sándalo y una opción muy distinta del jazmín de la misma colección.
Una caja con 40 ocasiones para repetir
Biofresh ofrece esta referencia en una presentación de 40 conos. Los puedes ir utilizando de uno en uno y guardar el resto en su caja, alejados de la humedad. No hace falta añadirles nada: solo un quemador adecuado.
¿Cómo aparece la cascada de humo?
Cuando el cono se ha encendido y queda una brasa en la punta, el humo encuentra salida por su canal inferior. Con el orificio bien colocado sobre un quemador de reflujo, desciende por los escalones o huecos del soporte. Evita corrientes de aire para apreciar mejor el efecto.
El quemador puede calentarse y acumular restos tras el uso. Mantenlo sobre una superficie resistente al calor, con la estancia ventilada, sin niños o animales cerca ni materiales inflamables alrededor. Apaga y deja enfriar antes de limpiar, y no inhales el humo directamente.








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