Arándanos tiene algo de golosina y algo de frutero. El secreto está en que la fragancia no se limita a reproducir una baya: combina fruta fresca, un guiño dulce de chicle y un fondo suave de vainilla y madera.
Lo que vas descubriendo al olerla
Al principio aparecen manzana y melocotón. Después llegan los arándanos y una nota de chicle, que le da ese aire divertido tan suyo. La mezcla acaba con vainilla y matices amaderados. Es una propuesta claramente dulce, distinta de las fragancias de frutos rojos que apuestan solo por la acidez.
¿Para quién encaja?
Para quien siempre se detiene ante los aromas de mora, fresa o cereza, pero quiere algo nuevo. También para disfrutar en una tarde informal en casa, cuando apetece un perfume más desenfadado que un floral elegante. Si las fragancias azucaradas te suelen resultar demasiado intensas, empieza con muy poquitas gotas.
Pequeñas cantidades, mejor
En el quemador, utiliza agua y añade unas gotas de fragancia. Da tiempo a que se note antes de aumentar la dosis. Vigila continuamente la vela y retírala antes de que el agua se agote; deja enfriar todo antes de volver a llenar. Solo utiliza difusores eléctricos que admitan este tipo de producto.
Frasco de 10 ml, con base de dipropilenglicol (DPG) y formulado para uso ambiental. No lo ingieras ni lo uses sobre la piel. Evita el contacto con los ojos y guarda el frasco lejos del alcance de niños y mascotas, protegido del calor.








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