Si los aromas frutales te gustan, pero algunos te resultan demasiado simples, dale una oportunidad a Guayaba. Empieza fresca, desarrolla un corazón jugoso y termina con un fondo cálido. Esa combinación hace que tenga más recorrido que un perfume de una sola fruta.
El aroma, de principio a fin
En la salida se mezclan cítricos —bergamota y limón— con piña. El corazón reúne guayaba, melocotón, jazmín y lirio del valle: una parte frutal con matices florales. Al fondo aparecen sándalo, almizcle, ámbar y vainilla. No son ingredientes que tengas que identificar todos a la vez, sino las notas con las que está construida la fragancia.
Una fruta tropical con otro registro
En el salón puede ser una forma divertida de alternar los aromas florales y amaderados habituales. Si ya utilizas fragancias de piña o mango, la guayaba no es una repetición exacta: tiene un comienzo más cítrico y un final más cálido. Y si nunca has probado este aroma, el formato de 10 ml permite descubrirlo sin complicaciones.
Para estrenarla
Prueba primero unas gotas en agua, utilizando un quemador compatible. Así podrás apreciar mejor su evolución sin mezclarla con otras fragancias desde el primer uso. Mantén siempre la vela bajo vigilancia, con suficiente agua en el cuenco, y apágala antes de que se consuma.
Frasco de 10 ml de aceite de fragancia para uso ambiental, con base de dipropilenglicol (DPG). No se destina a la piel, al masaje ni al consumo. Guárdalo cerrado y lejos del alcance de menores y animales; evita contacto con ojos y mucosas. Comprueba las instrucciones si usas un dispositivo distinto del quemador.








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