El coco fraccionado tiene una ventaja que se nota enseguida: lo coges del estante y lo puedes utilizar sin tener que calentarlo antes. A diferencia del aceite de coco convencional, esta versión se procesa para obtener un aceite más fluido y ligero. Es una buena elección si disfrutas de las mezclas caseras y prefieres que la base no domine el resultado.
¿Por qué se llama fraccionado?
Parte de los componentes del aceite de coco se separan durante el fraccionamiento para modificar su consistencia. El resultado es un aceite que normalmente permanece líquido a temperatura ambiente y se reparte con facilidad. Su aroma suele ser mucho más discreto que el del coco que asociamos a la repostería.
Una base que da bastante juego
Después de la ducha puedes extender una pequeña cantidad sobre la piel aún ligeramente húmeda. En masaje facilita el deslizamiento sin tener que utilizar demasiado producto. También resulta práctico como aceite portador para un preparado corporal o un roll-on, siempre que el resto de ingredientes sea adecuado para ese uso.
Si quieres combinarlo con un aceite esencial, primero comprueba que esa esencia admite aplicación cutánea, respeta su dilución específica y prepara una cantidad pequeña. No hay una proporción universal que sirva para todos los aceites esenciales.
Detalles que conviene saber
- Contenido: 100 ml.
- Procedencia vegetal: coco (Cocos nucifera).
- Presentación: aceite de coco fraccionado, fluido y de aroma suave.
- Usos: cuidado corporal, masaje y preparación de mezclas cosméticas compatibles.
Uso y conservación
Uso externo. Evita ojos, mucosas y piel irritada; prueba primero una cantidad pequeña si tienes piel sensible. Conserva el frasco bien cerrado, lejos del calor y de la luz directa. No ingerir.




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