La lavanda: mucho más que un aroma relajante 💜
Hay aromas que reconocemos al instante, y el de la lavanda es uno de ellos. Seguro que te recuerda a un jabón, a la ropa recién lavada, a los saquitos que había en los armarios de nuestras abuelas o, sencillamente, a las vacaciones en el campo.
Pero ¿sabías que la lavanda lleva siglos utilizándose y que sus posibilidades van mucho más allá del aceite esencial?
Hoy vamos a conocerla un poquito mejor: de dónde viene, por qué es tan apreciada, qué variedades existen y todas las maneras en las que podemos disfrutar de su aroma. ¡Quizá descubras alguna que todavía no habías probado!
¿Qué es exactamente la lavanda?

La lavanda es una planta aromática de la familia de las lamiáceas, la misma a la que pertenecen el romero, la menta o la salvia. Es originaria de la región mediterránea y le encantan el sol, los terrenos bien drenados y los veranos secos.
Seguro que has visto alguna vez sus flores violetas agrupadas en pequeñas espigas y sus hojas estrechas, de un verde ligeramente grisáceo. Además de ser preciosa, es una planta bastante resistente que podemos cultivar en jardines, terrazas e incluso macetas.
Una de las especies más conocidas es la Lavandula angustifolia, también llamada lavanda verdadera. Es especialmente apreciada en perfumería y aromaterapia por su aroma floral, fresco y ligeramente herbáceo.
Y aquí viene una curiosidad: no todas las lavandas huelen igual. Algunas tienen un perfume más suave y floral, mientras que otras presentan notas bastante más intensas, herbáceas o alcanforadas.
Un poquito de historia: de los baños romanos a nuestros armarios

Si pensamos que la lavanda se ha puesto de moda con la aromaterapia, nada más lejos de la realidad. ¡Lleva muchísimo tiempo acompañándonos!
De hecho, se cree que su nombre procede del latín lavare, que significa lavar. Los romanos utilizaban preparaciones aromáticas con lavanda para el baño y la limpieza, y con el paso del tiempo se convirtió en un ingrediente habitual en jabones y perfumes.
Durante siglos también ha sido habitual colocar sus flores secas entre la ropa para perfumar cajones y armarios. Una costumbre muy sencilla que todavía se mantiene en muchas casas.
La lavanda llegó a tener incluso admiradores entre la realeza. Luis XIV de Francia disfrutaba de los baños perfumados con lavanda, mientras que la reina Isabel I de Inglaterra la utilizaba para combatir los malos olores de la época.
Y, por supuesto, no podemos hablar de su historia sin mencionar la Provenza francesa. Sus inmensos campos violetas se han convertido en una de las imágenes más reconocibles de esta planta.
Eso sí, no hace falta viajar hasta Francia para encontrarla. La lavanda también crece de forma natural en distintas zonas de España.
¿Por qué nos gusta tanto la lavanda?
La lavanda tiene esa combinación de notas florales, frescas y herbáceas que hace que resulte agradable sin ser excesivamente dulce.
Tradicionalmente se ha relacionado con la tranquilidad y el descanso, por eso es tan habitual encontrarla en productos pensados para el final del día.
Pero hay algo que me parece importante aclarar: aunque algunas investigaciones han estudiado sus posibles beneficios para el sueño y el estrés, todavía no tenemos pruebas suficientes para asegurar que la aromaterapia con lavanda trate el insomnio o la ansiedad.
Lo que sí podemos hacer es disfrutar de su aroma de muchas maneras y aprovecharlo para acompañar esos ratitos que nos dedicamos a nosotros mismos.
Y ahora viene lo interesante: ¡la lavanda no solamente se encuentra en un frasquito de aceite esencial!
¿Dónde podemos encontrar lavanda?

En aceites esenciales
Es probablemente su formato más conocido. El aceite esencial de lavanda se obtiene mediante la destilación de las flores y se utiliza en difusores, mezclas aromáticas y formulaciones cosméticas.
Una de las cosas que más me gustan de la lavanda es que combina muy bien con otros aromas. Con naranja dulce tiene un punto más alegre y cálido; con cedro resulta más amaderada, y con romero adquiere un carácter más fresco y herbal.
Si todavía no la has probado, puedes empezar con nuestro aceite esencial de lavanda.
En inciensos
Si te gusta perfumar la casa con incienso, también encontrarás muchísimas opciones con lavanda.
Su aroma floral combina especialmente bien con las notas cálidas y ligeramente ahumadas que aparecen durante la combustión. Además, cada formato ofrece una manera diferente de disfrutarlo.
En Puresens tenemos, por ejemplo, las varitas de lavanda de Satya, las varitas Aromatika sin carbón y el incienso en polvo de lavanda de Sagrada Madre.
¿Prefieres algo diferente a las varitas tradicionales? También puedes descubrir las pastillas de incienso de resina de lavanda.
En productos para el baño y el cuidado corporal
Aquí la lavanda tiene muchísimo que ofrecer. La encontramos en jabones, bombas de baño, sales, exfoliantes, cremas y aceites corporales.
Un jabón de lavanda es perfecto para quienes disfrutan de los aromas florales durante la ducha. Y si eres de bañera, las bombas y las sales aromáticas son una alternativa muy cómoda para disfrutar de su perfume sin tener que preparar mezclas con aceites esenciales.
Eso sí, recuerda que un producto que huele a lavanda no siempre contiene aceite esencial puro. Algunos se elaboran con fragancias aromáticas, otros incorporan flores secas y otros combinan distintos ingredientes.
Lo importante es elegir el formato que más te guste y comprobar siempre su composición.
En perfumes y productos para el hogar
La lavanda también está presente en velas, ambientadores, brumas textiles y preparados para perfumar cajones y armarios.
Una opción tradicional que nunca pasa de moda son los saquitos de flores secas. Colócalos entre las sábanas o en el armario y apriétalos suavemente de vez en cuando para reavivar su olor.
¡Incluso en la cocina!
¿Sabías que la lavanda también se utiliza en gastronomía?
Sus flores aparecen en algunas infusiones, galletas, bizcochos, helados y recetas de repostería. Eso sí, tiene un sabor bastante característico y una pequeña cantidad suele ser suficiente.
Si te animas a probarla, utiliza exclusivamente lavanda apta para uso alimentario. Ni los aceites esenciales para aromaterapia ni las flores comercializadas para decoración tienen por qué ser adecuados para consumir.
Tres ideas para disfrutar de la lavanda en casa

1. Dale una oportunidad a tu difusor. Si tienes aceite esencial de lavanda, añade la cantidad indicada por el fabricante del aparato y disfruta de su aroma durante un rato. Puedes probarla sola o combinarla con naranja dulce si te apetece un perfume algo más afrutado.
2. Recupera los saquitos de flores secas. Son económicos, prácticos y una manera estupenda de perfumar la ropa sin complicaciones. También puedes colocar uno en un cajón donde guardes las toallas.
3. Cambia de formato. Si siempre utilizas aceite esencial, prueba un incienso de lavanda. Y si lo tuyo son los productos de baño, elige un jabón o unas sales con ese aroma. A veces descubrimos un perfume que ya conocemos y nos sorprende lo diferente que resulta en otro producto.
Unas precauciones que conviene conocer
Aunque sea de origen vegetal, el aceite esencial de lavanda es una sustancia muy concentrada. No lo apliques puro sobre la piel ni lo añadas directamente al agua de la bañera: utiliza una dilución adecuada o productos formulados específicamente para esos usos.
Tampoco debe ingerirse un aceite esencial destinado a aromaterapia. Si estás embarazada, en período de lactancia o tienes alguna condición médica, consulta antes de utilizar preparados concentrados.
Si utilizas incienso, recuerda ventilar la estancia, mantenerlo alejado de materiales inflamables y no dejarlo encendido sin vigilancia.
Y si tienes animales en casa, comprueba qué productos puedes utilizar con seguridad y evita que tengan acceso a aceites esenciales concentrados.
¿Te apetece descubrir la lavanda de otra manera?

Quizá ya tengas un aceite esencial de lavanda en casa, pero todavía no hayas probado su aroma en un incienso o en un producto para el baño. O quizá llevas años utilizándola y acabas de descubrir alguna curiosidad que no conocías.
En Puresens nos encanta que puedas encontrar distintas maneras de disfrutar de tus aromas favoritos, desde los aceites esenciales hasta el incienso y los productos de cuidado personal.
¿Cuál es tu manera favorita de disfrutar de la lavanda? 💜
