La misma lavanda, pero la experiencia cambia por completo
Preparas una pequeña cantidad, le das forma, eliges cuánto quieres usar y ves cómo la brasa avanza poco a poco. Ese proceso forma parte de la experiencia y hace que disfrutes la lavanda de una manera mucho más manual.
El aroma sigue teniendo ese lado floral, fresco y herbal tan reconocible de la lavanda, pero el humo le añade una profundidad distinta. Si te gusta la lavanda de siempre, es muy curioso descubrir cómo cambia cuando la utilizas en polvo.
La lavanda lleva generaciones metiéndose en nuestras casas
Saquitos entre la ropa, flores secas, jabones, aceites, perfumes… pocas plantas tienen un olor tan fácil de reconocer. En polvo, ese aroma familiar se presenta de una forma nueva y te permite preparar cada encendido a tu manera.
Aquí tú mandas con la cantidad
Puedes empezar con una pequeña montañita o una línea compacta sobre un sahumador resistente al calor. Si ves que en tu espacio quieres más o menos presencia, la próxima vez ajustas la cantidad.
Es una de las ventajas más prácticas del polvo: no dependes de la duración fija de una varita entera.
Cómo utilizarlo
- Coloca una pequeña cantidad en un sahumador o recipiente estable y resistente al calor.
- Da forma al polvo para que quede compacto, enciende la parte superior o un extremo y apaga la llama cuando haya prendido.
- Deja que se consuma con ventilación y espera a que la ceniza esté completamente fría antes de retirarla.
Características
- Aroma: Lavanda.
- Formato: incienso en polvo para sahumado.
- Peso neto: 70 g aproximadamente por paquete.
- Origen: Argentina.
Precauciones
Utiliza siempre un recipiente estable y resistente al calor. No dejes el incienso encendido sin vigilancia, ventila la estancia, evita inhalar el humo directamente y mantenlo lejos de niños, mascotas y materiales inflamables. Deja que la ceniza se enfríe por completo antes de retirarla.






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