Entra por el nombre y se queda por el tacto. La semilla de frambuesa da un aceite fino que se reparte bien y no necesita oler a golosina para resultar apetecible.
Una opción facial con personalidad
Utiliza dos o tres gotas y presiónalas suavemente sobre la piel. Su color y su aroma natural pueden notarse, pero son mucho más discretos de lo que sugiere la fruta.
No promete cuentos imposibles
Es un aceite cosmético para suavizar y acondicionar la piel. Su mejor argumento no es una promesa milagrosa, sino lo agradable que resulta mantenerlo en la rutina.
Cómo llevarla a tu rutina
- En rostro, cuello o escote, aplica dos o tres gotas sobre la piel limpia, evitando el contorno de ojos.
- En una zona concreta, masajea suavemente hasta repartirlo y espera antes de añadir más.
- Para una mezcla facial, combínalo en la palma con otra base vegetal que ya conozcas.
Dos gotas bien aprovechadas
No esperes que huela a una cesta de frambuesas. Su aroma es mucho más discreto y natural; el encanto está en su tacto y en lo fácil que resulta incorporarlo a la rutina.
Si preparas una combinación
Si añades un aceite esencial, comprueba que sea apto para uso cutáneo y respeta su dilución y sus precauciones específicas. No existe una cantidad de gotas válida para todas las esencias. El aceite vegetal también puede utilizarse sin añadirlas.
Datos de esta semilla
- Contenido: 100 ml.
- Aceite base de uso cosmético.
- Nombre botánico: Rubus idaeus.
- Origen: Polonia.
Composición INCI
Rubus Idaeus Seed Oil.
Antes de estrenarlo
Uso externo. No ingerir. Evita ojos, mucosas y piel lesionada. Prueba primero en una zona pequeña y suspende el uso si aparece irritación. No utilizar si tienes alergia a alguno de sus componentes. Sigue las indicaciones de la etiqueta.
Conservar sin estropearlo
Mantén el frasco bien cerrado, en un lugar fresco y protegido de la luz y del calor. Evita que entre agua en el envase y respeta el plazo de uso indicado en la etiqueta. Guarda fuera del alcance de los niños.




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