No, no vas a oler como una macedonia. El aceite de semilla de kiwi tiene un aroma suave y una textura mucho más elegante de lo que su nombre juguetón podría hacer pensar.
Para salir de los aceites de siempre
Es una buena elección si ya conoces las bases clásicas y te apetece variar. Puedes utilizar unas gotas en el rostro o ampliar la cantidad para zonas del cuerpo.
Sedoso sin montar un drama de brillos
La clave está en empezar con poco y extender bien. Deja que la piel te diga si necesita más; así disfrutarás de su tacto sin pasarte.
Del rostro al cuerpo
- En rostro, utiliza unas gotas sobre la piel limpia y masajea con suavidad, evitando ojos y mucosas.
- En el cuerpo, empieza con poca cantidad y amplía solo si la zona lo necesita.
- Si lo mezclas con otra base, prepara primero una pequeña cantidad para comprobar el tacto.
La dosis bonita
En el rostro no necesitas imitar la cantidad que utilizas en el cuerpo. Empieza con dos gotas, presiona con las manos y deja que el tacto sedoso haga su parte.
Mezclas con aroma, si te apetece
Si añades un aceite esencial, comprueba que sea apto para uso cutáneo y respeta su dilución y sus precauciones específicas. No existe una cantidad de gotas válida para todas las esencias. El aceite vegetal también puede utilizarse sin añadirlas.
Ficha del kiwi
- Contenido: 100 ml.
- Aceite base de uso cosmético.
- Nombre botánico: Actinidia chinensis.
- Origen: Argentina.
Ingrediente
Actinidia Chinensis Seed Oil.
Lo que conviene evitar
Uso externo. No ingerir. Evita ojos, mucosas y piel lesionada. Prueba primero en una zona pequeña y suspende el uso si aparece irritación. No utilizar si tienes alergia a alguno de sus componentes. Sigue las indicaciones de la etiqueta.
Cuídalo del calor
Mantén el frasco bien cerrado, en un lugar fresco y protegido de la luz y del calor. Evita que entre agua en el envase y respeta el plazo de uso indicado en la etiqueta. Guarda fuera del alcance de los niños.




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