Hay diseños que parecen pedir un material concreto. El Árbol de la Vida sobre madera de mango es uno de ellos: ramas y raíces se mezclan con la veta y consiguen que el cuenco tenga mucha más gracia que un recipiente liso.
Además, es una pieza fácil de usar de verdad. Puedes tener dentro las resinas que vas probando, preparar unas hierbas para sahumar o reunir esos pequeños objetos que siempre terminan desperdigados.
Raíces abajo, ramas arriba
La imagen de un árbol que une distintas partes de la vida aparece en muchas culturas, aunque con nombres e historias diferentes. Puede hablar de crecimiento, continuidad, conocimiento, familia o conexión, según la tradición.
Quizá por eso sigue funcionando tan bien hoy: cada persona puede encontrarle un significado propio sin que el símbolo pierda su fuerza visual.
Para esos momentos en los que apetece preparar las cosas bien
Antes de encender una resina o empezar un sahumado, puedes colocar aquí lo que vayas a utilizar y olvidarte de bolsas y envoltorios. También queda precioso con piedras, pequeños objetos o una ofrenda.
Y si lo dejas en una estantería junto a tus inciensos, no parece “material de trabajo”; parece parte de la decoración.
La veta hace que cada árbol cambie un poco
Al ser madera natural, el tono y el dibujo de la veta pueden variar. Eso hace que el Árbol de la Vida se vea sobre un fondo ligeramente distinto en cada cuenco, algo especialmente bonito en un diseño inspirado precisamente en la naturaleza.
Características
- Diseño: Árbol de la Vida.
- Material: madera de mango.
- Medidas: aprox. 12 × 7 cm.
- Peso neto: aprox. 107 g.
- Uso: resinas, hierbas, piedras, pequeños objetos y ofrendas.
- Origen: India.
Precauciones
Es un cuenco de madera, no un quemador directo. No pongas carbón, brasas ni materiales incandescentes en contacto con la madera. Para quemar resinas utiliza siempre un recipiente térmico adecuado y mantén cualquier elemento encendido vigilado.













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